10/09/2026

Batalla de Kock

Acontecimientos Históricos

OCURRIDA DEL 2 AL 5 DE OCTUBRE

Cuando gran parte de Polonia ya se encontraba ocupada y Varsovia había capitulado, todavía quedaba una gran agrupación del Ejército Polaco dispuesta a continuar combatiendo. Era la Samodzielna Grupa Operacyjna „Polesie” (Grupo Operativo Independiente “Polesie”), comandada por el general Franciszek Kleeberg.

Entre el 2 y el 5 de octubre de 1939, sus soldados libraron en la región de Kock, Serokomla, Adamów y Wola Gułowska la última gran batalla de la campaña polaca. No fue una lucha de un ejército derrotado que simplemente esperaba su final: durante cuatro días, los polacos atacaron, contraatacaron y obligaron a importantes fuerzas alemanas a emplear todos sus recursos para detenerlos.

Un ejército que se negaba a rendirse

La SGO “Polesie” era una formación singular, reunida durante el desarrollo de la propia campaña. Bajo el mando de Kleeberg, llegó a reunir alrededor de 20.000 soldados, entre unidades regulares, tropas de reserva y efectivos procedentes de otras formaciones.

Después de los combates contra las fuerzas soviéticas en Jabłoń y Milanów, Kleeberg continuó avanzando hacia el oeste. Su intención era alcanzar los depósitos de armamento de Stawy, cerca de Dęblin, donde esperaba encontrar municiones y otros suministros para continuar la lucha.

Pero la situación de Polonia había cambiado radicalmente. Varsovia había capitulado el 28 de septiembre y las fuerzas alemanas cerraban progresivamente las vías de retirada.

Kleeberg, sin embargo, no estaba dispuesto a abandonar la lucha mientras existiera la posibilidad de combatir.

Kock: cuatro días de lucha

El 2 de octubre, comenzaron los combates con la 13.ª División de Infantería Motorizada alemana. Los polacos resistieron sus ataques y, en distintos sectores, pasaron al contraataque.

Al día siguiente, las tropas de Kleeberg volvieron a tomar la iniciativa. La movilidad de las unidades, el conocimiento del terreno y la capacidad de concentración de las fuerzas polacas permitieron obtener importantes éxitos tácticos.

El 4 de octubre, la 29.ª División de Infantería Motorizada alemana entró en la batalla. Los enfrentamientos alrededor de Adamów y Wola Gułowska fueron especialmente encarnizados.

Los alemanes disponían de una evidente superioridad en medios y recursos. Sin embargo, los soldados polacos continuaban luchando con una determinación que sorprendía incluso por las condiciones en las que se encontraban.

Cansados, con escasez de municiones y sin apoyo aéreo, seguían ocupando sus posiciones y lanzándose al combate.

La victoria que no podía continuar

La capacidad de mando del general Kleeberg permitió que su agrupación conservara durante varios días su cohesión y capacidad ofensiva. Sus unidades podían aparecer en distintos puntos del frente, concentrarse rápidamente y lanzar contraataques inesperados.

Pero había algo que ni el valor ni la experiencia podían solucionar: las municiones se estaban terminando.

La artillería tenía cada vez menos proyectiles y los suministros eran insuficientes. Los hombres estaban exhaustos y los heridos necesitaban atención. Kleeberg se encontraba ante una decisión terrible: continuar una lucha que sus soldados todavía podían librar, pero para la cual ya no disponían de los medios materiales necesarios.

No se trataba de falta de voluntad.

Faltaban municiones para continuar.

La última orden

El 5 de octubre, el general Franciszek Kleeberg tomó la decisión de capitular.

La orden no nació de la derrota moral de sus soldados, sino de la responsabilidad de un comandante que comprendió que seguir combatiendo solamente aumentaría las pérdidas humanas sin posibilidades reales de modificar la situación estratégica.

Al día siguiente, 6 de octubre, los soldados de la SGO “Polesie” comenzaron a deponer las armas.

Después de más de un mes de combates, aquella fue la última gran agrupación militar polaca que todavía mantenía una lucha organizada en la campaña de 1939.

El último capítulo

Con la capitulación de Kock terminó la última gran batalla de la Wojna Obronna 1939, la guerra defensiva de Polonia.

Pero Kock no representa únicamente el final de una campaña militar.

Representa también la voluntad de un ejército que, aun cuando su país había sido invadido por dos potencias y sus principales ciudades habían caído, continuó combatiendo mientras tuvo hombres, armas y municiones para hacerlo.

El general Kleeberg no pudo cambiar el resultado de la campaña. Pero consiguió algo que la superioridad militar alemana no pudo arrebatar a sus soldados: la dignidad de combatir hasta el límite de sus posibilidades.

Por eso, cuando se recuerda la campaña de septiembre de 1939, Kock ocupa un lugar especial.

Allí, en los primeros días de octubre, cuando la derrota parecía ya consumada, soldados polacos todavía avanzaban hacia el enemigo.

Y cuando finalmente llegó la orden de deponer las armas, no lo hicieron porque hubieran perdido el valor para luchar.

Lo hicieron porque ya no quedaban municiones.

La batalla de Kock fue el último gran combate de la campaña de 1939 y, al mismo tiempo, uno de sus testimonios más conmovedores: el de unos soldados que continuaron cumpliendo con su deber hasta el último momento.

Consultor:
Dr. Paweł Błażewicz

Bibliografía

Epler, Adam, Ostatni żołnierz polski kampanii roku 1939, Tel-Aviv, Sekcja Oświaty i Kultury Wojska Polskiego na Środkowym Wschodzie, 1942.

Fotografías

  1. Memorial dedicado al general Franciszek Kleeberg y a sus soldados en Kock. Autor: Andrés Chowanczak.
  2. Fragmento de la última orden del general Kleeberg en el memorial de Kock: «Wiem, że będziecie, gdy będziecie potrzebni» («Sé que estarán cuando se los necesite»). Autor: Andrés Chowanczak.
  3. Cartel indicativo de la entrada a la ciudad de Kock. Autor: Andrés Chowanczak.
  4. Soldados polacos durante la batalla de Kock.

Andrés Chowanczak

Embajador de la Historia de Polonia