87º aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial
Actualidad
POLONIA FRENTE A DOS AGRESORES
El 1º de septiembre de 1939, Alemania invade Polonia y comienza la Segunda Guerra Mundial.
Aquel día se inicia uno de los capítulos más trágicos de la historia de la humanidad. El ataque alemán contra Polonia es ampliamente conocido, pero mucho menos conocida es la segunda agresión que sufriría el país: el 17 de septiembre, la Unión Soviética invade Polonia desde el este, mientras el Ejército polaco continúa combatiendo contra las fuerzas alemanas.
La invasión soviética fue tan inesperada que, el día anterior, 16 de septiembre, el Gobierno polaco había solicitado al embajador soviético Nikolai Sharonov ambulancias para poder asistir a los soldados polacos heridos. Es incluso posible que para el propio representante soviético el comienzo de la ofensiva constituyera una sorpresa.
De esta manera, Polonia se encontró enfrentada a dos grandes potencias militares, que atacaban su territorio desde el oeste y desde el este.
Una enorme desventaja material
Desde el comienzo de la campaña, Alemania disponía de una importante superioridad en medios blindados, aviación y artillería. A esta situación se sumaría, desde el 17 de septiembre, la intervención soviética.
El siguiente cuadro permite visualizar la enorme diferencia de potencial militar, aunque las cifras deben interpretarse teniendo en cuenta que las fuentes utilizan diferentes criterios para contabilizar efectivos y material.

El problema de defender las fronteras
La estrategia polaca presentaba, además, una dificultad fundamental. Debido a los compromisos internacionales y a la necesidad de proteger las regiones fronterizas, las fuerzas polacas quedaron desplegadas a lo largo de un frente muy extenso.
Esto permitió a los alemanes aprovechar su superior movilidad para buscar puntos débiles y penetrar profundamente en las posiciones polacas.
Existía una expresión popular según la cual «la frontera estaba tan bien vigilada que no podía pasar ni un ratón». El problema era que tampoco podía concentrarse en cada sector una fuerza suficientemente poderosa como para detener a las grandes unidades blindadas alemanas.
La doctrina alemana de guerra móvil —basada en la coordinación entre blindados, aviación, artillería y unidades motorizadas— explotó precisamente esa debilidad.

Mokra: una respuesta polaca a la guerra móvil
Uno de los mejores ejemplos de la capacidad de combate polaca se produjo el propio 1º de septiembre, en Mokra, donde la Wołyńska Brygada Kawalerii, comandada por el coronel Julian Filipowicz, se enfrentó a la 4ª División Panzer alemana.
Durante todo el día, los polacos resistieron los ataques alemanes aprovechando el terreno, las posiciones preparadas, la artillería y el apoyo del tren blindado «Śmiały».
La caballería polaca no combatió lanzándose con sables contra los tanques, como posteriormente difundió parte de la propaganda alemana. Sus soldados utilizaban los caballos fundamentalmente para desplazarse y combatían principalmente a pie, empleando artillería, armas antitanque y ametralladoras.
El resultado fue una importante derrota táctica alemana. La 4ª División Panzer sufrió graves pérdidas y, según las fuentes utilizadas, más de un centenar de vehículos alemanes quedaron inmovilizados en el campo de batalla.
Mokra demostró que la movilidad, la preparación del terreno, la concentración del fuego y el empleo inteligente de las armas antitanque podían frenar incluso a una formación blindada superior.

Kutrzeba y una concepción diferente de la guerra
Mientras el mariscal Edward Śmigły-Rydz, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas polacas, dirigía una guerra condicionada por la necesidad de defender un extenso territorio, el general Tadeusz Kutrzeba, comandante de la Armia Poznań, comprendía la necesidad de utilizar la movilidad y la concentración de fuerzas para compensar la superioridad alemana.
Su pensamiento se apoyaba en principios que serían fundamentales durante la campaña: movimiento, concentración de fuerzas y maniobras inesperadas.
La aplicación más importante de esta concepción llegaría pocos días después, cuando la Armia Poznań lanzó, el 9 de septiembre, un contraataque contra las fuerzas alemanas que avanzaban hacia Varsovia. Comenzaba así la Batalla del Bzura, la mayor ofensiva polaca de la campaña de septiembre.
El secreto del «Ur»
Polonia también había desarrollado armas que sorprendieron a sus adversarios. Entre ellas se encontraba el karabin przeciwpancerny wz. 35, conocido posteriormente como «Ur», un fusil antitanque de 7,92 mm.
Diseñado en absoluto secreto antes de la guerra, el wz. 35 poseía una capacidad de penetración extraordinaria para su época y podía perforar el blindaje de la mayoría de los tanques empleados durante los primeros combates de la Segunda Guerra Mundial.
Su existencia fue mantenida en secreto hasta el comienzo de la guerra y su empleo no alcanzó todo el potencial que podía haber ofrecido. Sin embargo, constituye un ejemplo notable del nivel alcanzado por la industria militar polaca antes de 1939.

Una resistencia que sorprendió al mundo
La campaña de septiembre terminó con la ocupación del territorio polaco por Alemania y, desde el este, por la Unión Soviética. El 6 de octubre de 1939 finalizaron las últimas grandes operaciones militares de la campaña.
Pero la derrota militar no debe confundirse con una ausencia de resistencia. El Ejército polaco combatió durante 35 días contra una potencia militar superior y, desde el 17 de septiembre, contra dos grandes agresores.
Francia cayó en junio de 1940 después de 44 días de campaña, luchando solo contra Alemania y contando con la ayuda de la Fuerza Expedicionaria Inglesa, mientras que Polonia resistió 35 días luchando contra Alemania y la Unión Soviética sin recibir ninguna ayuda.
La tragedia de septiembre de 1939 fue, por lo tanto, mucho más que una derrota militar. Fue el comienzo de la ocupación alemana y soviética y de una política sistemática de terror, deportaciones, ejecuciones y persecuciones que marcaría la historia de Polonia durante toda la guerra.
Polonia fue el primer país atacado por la Alemania nazi y, pocos días después, también fue invadida por la Unión Soviética. Sin embargo, el Ejército polaco continuó combatiendo dentro y fuera del país durante toda la Segunda Guerra Mundial.
Fotografías.
- Infografía.
- Infantería polaca.
- Tanques polacos 7TP
- Soldados alemanes cruzando la frontera el 1° de septiembre de 1913
Bibliografía
- Instytut Pamięci Narodowej (IPN), Wrzesień 1939. Polska wobec niemieckiej i sowieckiej agresji.
- Instytut Pamięci Narodowej, Agresja Niemiec i ZSRS na Polskę we wrześniu 1939 roku.
- Instytut Pamięci Narodowej, 1 września 1939 – początek II wojny światowej.
- Instytut Pamięci Narodowej, 17 września 1939 – agresja sowiecka na Polskę.
- Marcin Paluch, «Broń maszynowa, towarzysząca i przeciwpancerna batalionów piechoty Wojska Polskiego w 1939 r.», Pamięć i Sprawiedliwość, t. 38, nr 2, 2021.

Andrés Chowanczak
Embajador de la Historia Polaca




