85º aniversario del primer salto de los Cichociemni en Polonia
Artículos
LA FUERZA DE ÉLITE DEL ESTADO SUBTERRÁNEO POLACO
Durante la noche del 15 al 16 de febrero de 1941, tres hombres descendieron en paracaídas sobre la Polonia ocupada. No eran soldados comunes. Eran los primeros Cichociemni —los «silenciosos y oscuros o invisibles»— enviados desde Gran Bretaña para incorporarse a la lucha clandestina contra la ocupación alemana.
A 85 años de aquella primera operación, Polonia recuerda a estos extraordinarios soldados de las Polskich Sił Zbrojnych na Zachodzie (Fuerzas Armadas Polacas en Occidente), voluntarios seleccionados y sometidos a un exigente entrenamiento especializado antes de ser enviados al país ocupado.
Su misión era clara: regresar clandestinamente a la patria y poner sus conocimientos al servicio de la resistencia polaca.
Una élite preparada para la lucha
Los Cichociemni fueron soldados polacos que se ofrecieron voluntariamente para servir en el país. Recibieron entrenamiento especializado en Gran Bretaña y, desde finales de 1943, también en Italia. Fueron preparados para desempeñar misiones de sabotaje, operaciones especiales, inteligencia, comunicaciones, trabajo de Estado Mayor y adiestramiento militar.
Una vez en Polonia, fueron incorporados a las estructuras del Związek Walki Zbrojnej – Armia Krajowa (ZWZ-AK), el principal componente militar del Estado Subterráneo polaco.
Entre 1941 y 1944 se realizaron 82 vuelos de lanzamiento, mediante los cuales fueron trasladados a la Polonia ocupada 316 Cichociemni. Entre ellos se encontraba Elżbieta Zawacka «Zo», la única mujer perteneciente a esta formación.
No todos llegaron a pisar suelo polaco. Algunos murieron durante los vuelos o durante los lanzamientos. Otros fueron enviados al país mediante operaciones especiales de transporte aéreo. Todos, sin embargo, formaban parte de una misma misión: servir a la Polonia ocupada y contribuir a recuperar su libertad.

La primera misión: «Adolphus»
El primer lanzamiento se realizó durante la noche del 15 al 16 de febrero de 1941, en el marco de la operación aérea «Adolphus».
El avión Whitley Z-6473, pilotado por el teniente Francis Keast, despegó de Gran Bretaña con tres hombres destinados a la misión: el mayor Stanisław Krzymowski «Kostka», el capitán de caballería Józef Zabielski «Żbik» y el correo político Czesław Raczkowski «Orkan».
La misión se desarrolló en condiciones extremadamente difíciles. El avión tuvo que atravesar fuego antiaéreo alemán, evitar patrullas de cazas enemigos y enfrentarse a una fuerte tormenta de nieve. Finalmente, los paracaidistas fueron lanzados en la zona de Dębowiec, en la región de Silesia de Cieszyn.
Aquel primer salto fue mucho más que una operación militar.
Demostró que era posible establecer una comunicación aérea clandestina entre el Gobierno polaco en el exilio y la Polonia ocupada, permitiendo enviar al país no solo hombres, sino también armas, equipos, dinero, documentación y conocimientos indispensables para la actividad clandestina.
Soldados que multiplicaron la capacidad de la resistencia
Los Cichociemni no constituían una unidad destinada a combatir como una formación convencional. Su verdadero valor residía en sus conocimientos especializados y en su capacidad para reforzar las estructuras existentes de la resistencia.
Una vez incorporados a las organizaciones clandestinas, desempeñaron funciones en la Comandancia Principal de la Armia Krajowa, en el Kedyw, en los servicios de inteligencia, en las comunicaciones y como instructores militares. También participaron en la preparación y ejecución de operaciones de sabotaje y acciones especiales.
Su presencia permitió transmitir a la resistencia polaca conocimientos adquiridos durante meses de entrenamiento especializado en Occidente.
Por ello, su importancia no se limitó al número de hombres enviados al país. Los Cichociemni fueron auténticos multiplicadores de las capacidades operativas del Estado Subterráneo polaco.
El sacrificio
La misión de los Cichociemni implicaba asumir conscientemente un riesgo extremo. Sabían que, una vez lanzados sobre Polonia, podían ser capturados y ejecutados por los alemanes.
Muchos murieron durante la guerra. Otros fueron asesinados o perseguidos después de su finalización por las autoridades soviéticas y comunistas.
Según la resolución adoptada por el Senado de la República de Polonia con motivo del 85.º aniversario del primer lanzamiento, más de un tercio de los 316 Cichociemni murió durante la guerra o después de ella, a manos de alemanes y posteriormente de soviéticos y comunistas polacos. El Senado destacó asimismo que su actividad tuvo una importancia fundamental para la continuidad de la estatalidad polaca y para la lucha por la independencia.

Cichociemni y el Levantamiento de Varsovia
La participación de los Cichociemni alcanzó uno de sus momentos más importantes durante el Levantamiento de Varsovia de 1944.
Numerosos miembros de esta formación participaron en los combates y ocuparon responsabilidades de mando, enlace, inteligencia y organización dentro de las fuerzas insurgentes.
Su presencia durante el levantamiento confirmó el papel que habían desempeñado desde su llegada a Polonia: aportar experiencia militar, conocimientos especializados y capacidad de liderazgo en algunos de los momentos más difíciles de la lucha clandestina.
Un símbolo del Estado Subterráneo
La historia de los Cichociemni trasciende la dimensión estrictamente militar.
Representan una de las expresiones más extraordinarias de la continuidad del Estado polaco durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras Polonia permanecía ocupada, sus instituciones continuaban funcionando en la clandestinidad y el Gobierno de la República de Polonia, desde el exilio, mantenía vínculos con las estructuras del Estado Subterráneo.
Los Cichociemni fueron una de las expresiones más concretas de ese vínculo.
Desde Gran Bretaña y posteriormente desde Italia, atravesaron clandestinamente Europa para regresar a una patria ocupada. Lo hicieron sabiendo que podían no regresar jamás.
No fueron enviados a Polonia para salvar sus propias vidas. Fueron allí para arriesgarlas por la libertad de su país.
Ochenta y cinco años después de aquel primer salto nocturno, los Cichociemni continúan simbolizando valores que permanecen profundamente arraigados en la memoria histórica polaca: coraje, profesionalismo, disciplina, lealtad al Estado y disposición al sacrificio por la libertad de la patria.
Su historia no constituye solamente un capítulo de la historia militar de Polonia.
Es también el testimonio de que, incluso bajo una de las ocupaciones más brutales del siglo XX, el Estado polaco continuó existiendo, resistiendo y luchando por recuperar su libertad.
Imágenes
- Insignia de los Cichociemni.
- Grupo de instructores de los Cichociemni.
- Tripulación polaca de un avión Halifax que participaba en operaciones de lanzamiento de Cichociemni.
Bibliografía y fuentes
Fuentes institucionales
Instytut Pamięci Narodowej (IPN), 80 lat temu w okupowanej Polsce wylądowali pierwsi cichociemni – materiały IPN, Varsovia, Instytut Pamięci Narodowej, 2021/2024, material institucional.
Instytut Pamięci Narodowej (IPN), Cichociemni. „Wywalcz wolność lub zgiń”, Varsovia, Instytut Pamięci Narodowej, 2026, material histórico-educativo.
Instytut Pamięci Narodowej (IPN), Cichociemni – infografiki historyczne, Łódź, Instytut Pamięci Narodowej, material educativo.
Senat Rzeczypospolitej Polskiej, Uchwała w 85. rocznicę pierwszego zrzutu cichociemnych do okupowanej Polski, Varsovia, Kancelaria Senatu, 2026.
Bibliografía impresa
Koło Spadochroniarzy Armii Krajowej, Drogi Cichociemnych. Opowiadania zebrane i opracowane przez Koło Spadochroniarzy Armii Krajowej, Londres, Katolicki Ośrodek Wydawniczy „Veritas”, 1961. Segunda edición.
Koło Spadochroniarzy Armii Krajowej, Drogi Cichociemnych, Varsovia, Bellona, 2017, ISBN 978-83-11-13728-8.

Andrés Chowanczak
Embajador de la Historia de Polonia



