08/09/2022

La vida independiente de Polonia

Artículos

Durante los veinte años de su vida independiente Polonia no envía al extranjero a sus intelectuales ya que la reconstrucción del país después de tan larga esclavitud política exige el esfuerzo de todos los hijos, si bien en este lapso llegan también algunos ciudadanos polacos a radicarse en esta tierra.

Según las estadísticas que publico en otro lugar, en este transcurso del tiempo han llegado a la República Argentina unos doscientos mil emigrantes, mientras que en el mismo período las estadísticas acusan más de setenta mil reemigrados.

La inmensa mayoría se ha distribuido en la campaña, dedicándose a las tareas rurales, otro grupo muy numeroso ingresó a las cuadrillas de los obreros del riel, mientras otros encontraban ubicación en las grandes fábricas, frigoríficos, etc. Una buena partida colonizó las tierras misioneras, del Chaco, Formosa, Santiago del Estero, Tucumán y por fin, un grupo bastante numeroso se ha trasladado al Paraguay colonizando los campos de la Colonia “Fram” en el departamento Carmen del Paraná para donde se han dirigido unos cinco mil agricultores con sus familias.

Entre este grupo de llegados, que bien podríamos denominar “sin oficio” llegan también algunos técnicos, médicos, ingenieros, mecánicos dentistas, tejedores, y un grupo bastante numeroso de especialistas en los trabajos de exploración de yacimientos petrolíferos, perforadores, mecánicos especialistas en esta clase de labor, todos procedentes de la cuenca petrolífera polaca subcarpática y contratados por los ingenieros Mario Villa y Juan Catinari. Se trataba pues de un elemento clasificado, con los estudios terminados en la escuela de minería y perforaciones, y ya con mucha práctica en la cuenca subcarpática. Eran ellos: Estefano Koprowski, Leniak, Mularz, Turczyn, Binkowski, Gliñski, Walega, para citar tan sólo algunos, a quienes se unieron técnicos mecánicos ya experimentados en construcciones y reparaciones de elementos de perforación y bombeo, tales como Lachowicz, Szymañski, Trybus, Pacek, Soja, amén de otros elementos humanos duchos en estas labores.

Se fundan así también las primeras empresas polacas de construcciones mecánicas, de aparatos de precisión, como los talleres de Adán Gostilo, fabricante de tornos, fresadoras, perforadoras, máquinas para prensar mosaicos; los talleres de Estanislao Dall -alumno de la escuela industrial de Mitweiden- quien se dedica a la construcción de aparatos para la Unión Telefónica y aparatos de precisión; Francisco Kolaczyñski, quien instala una fábrica de elementos sanitarios; Juan Czech, hermanos Bednarz, Nicolás Mruk, los que instalan fundiciones de metales. Al primero se une más tarde Enrique Szuladziñski -ex empleado bancario- dando mayor impulso a la fábrica e incluyendo otras especialidades. La empresa gira con el nombre de “Fundiciones Carapachay”, hoy día en pleno desarrollo.

Ex militares polacos, Tadeo Román y Ladislao Jakubowski, desempeñan una labor muy importante en la administración de los Ferrocarriles del Estado, el primero en calidad de cartógrafo, ejerciendo más tarde la jefatura en el sector “El Volcán”, provincia de Jujuy. Ladislao Drozdowski, de la escuela naval de Petrogrado, llega a la jefatura de tráfico en la Unión Telefónica.

El ingeniero Alejandro Brodowski es jefe de la Compañía holandesa de petróleo; el ingeniero Andrés Galiñski, con su hermano, dedican su saber a la minería en la provincia de Jujuy en la mina llamada “Pirquita”; el ingeniero Gozelañczyk instala una fábrica de polco de aluminio para pintura donde debido a su (sic) descuido de un operario encuentra la muerte.

El ingeniero Estanislao Biernacki dirige durante largo tiempo una empresa colonizadora en Santiago del Estero, dedicando sus ratos libres al periodismo, tanto en el semanario “Voz de Polonia” como en la “Gaceta Polaca”. Es además autor de The politic and economic factors in recontruction of General Europa.

Durante cierto tiempo vivió con nosotros el conocido literato Casimiro Leczycki, quien vuelto a Polonia fallece durante su cautiverio en el campo de trabajo ruso Lozwie. Aquí escribe y actúa Sofía Hofman, publicando sus trabajos bajo el seudónimo de “Kazimierzanka” mientras su esposo, técnico apicultor de alta escuela, posee un importante colmenar, produciendo no solamente miel y cera, sino fabricando vinos y el hidromiel, famoso en Europa. También colabora en las revistas de esta especialidad.

José Panas, Segismundo Fudalej, Nowacki, Pedro Zur, Wisniewski, instalan y dirigen sus propias fábricas de muebles, unos en la Capital Federal y otros en las provincias. Boleslao Lasecki, José Kondratowicz y José Olsiewicz son propietarios de imprentas donde no solamente se editan diarios y periódicos en idioma polaco, sino también en ucranio, lituano, checo, imprimiendo también libros en los idiomas mencionados. Como tipógrafo se destaca Clemente Jankowski, maestro tipógrafo de primera clase.

Glowacki y Tupay instalan fábricas de perfumes y de cosméticos; los hermanos Pawloski, Gwazdacz, Bruno Serwatka dirigen sus tejedurías, Jacobo Czubala instala el taller donde fabrica los famosos “kilimos” polacos que mucha aceptación tienen entre la colectividad inglesa.

El ingeniero Sofer levanta edificios en Rosario; Teodoro Kalinowski es un cronometrista de alta escuela, habiendo desempeñado el cargo de infeniero constructor de relojes en los Estados Unidos. Durante un tiempo desempeñó ad honorem el cargo de redactor del semanario “Voz de Polonia”.

El doctor ingeniero Ludovico Furstenberg es representante de la industria pesada polaca y en especial la de Silesia, de donde llegan hierros, caños y fundiciones de toda clase. Introduce también el cemento “portland” obteniendo su clasificación para las obras sanitarias. Es también, con Otto Hubicki, importador de carbón para los ferrocarriles argentinos, de la mina “Skarferme”. A esta renglón se dedica también el ingeniero Valdemar Selzer. El ingeniero Furstenberg es secundado en su labor por su hijo Estanislao, doctor economista de la universidad de Cracovia.

Los lápises y las pinturistas polacas y los papeles de lujo tienen en Garliñski un representante muy eficaz, quien es apoderado de la fábrica “Solali” de Zywiec, mientras el ingeniero Hermán Lenczycki representa las máquinas y útiles de imprenta, fabricando también en el país muchos de los repuestos para las máquinas representadas.

Una de las curtiembres donde se elaboran los cueros para sacos, carteras y fina elaboración, la dirige Andrés Dynkowski. Badura tiene un frigorífico en Bahía Blanca e Ignacio Dabrowski posee una cervecería en Posadas.

En 1926 llegan también dos técnicos en automotores, ex soldados de la guerra, amigos y más tarde socios y parientes: Juan Maczak y Carlos Zatuszek. Bien pronto se destacan entre los especialistas del ramo, crean su propio taller que desde entonces y por muchos años gozan de bien adquirido renombre.

Si bien a don Juan -llamado así cariñosamente- le atrae el trabajo del taller, a su compañero le llaman las carreras y pone todos sus sentidos para poder realizar sus sueños dorados.

Lo vemos entonces a Zatuszek en todas las pistas del país. Con su Mercedes Benz -que todos llamas cariñosamente “ómnibus”- toma parte en las carreras, durante cierto tiempo en compañía de Maczak, quien empero prefiere sus actividades comerciales y la vida del hogar formado, antes de los halagos de triunfos, que son muchos para Zatuszek.

Ya en 1927 obtiene su primer triunfo: “Gran Premio de Santa Fe”. Al año siguiente ocupa el tercer lugar en el “Gran Premio Nacional”; llega segundo en las “500 millas argentinas”, y año más tarde en “Gran Premio Nacional” para ir escalando las posiciones y colocarse primero en “Circuito Otoño” y “Gran Premio Nacional”.

Hasta su trágica desaparición en Casilda donde se entrenaba para nueva lucha, Carlos Zatuszek participó en 52 pruebas, obteniendo 24 victorias, 9 veces llegó segundo, 6 tercero, 2 cuarto.

Don Juan mientras tanto llevaba adelante la firma que consolidaba su prestigio.

Hace algunos años y aprovechando las circunstancias adquirió un moderno taller traído por los ex combatientes polacos de la segunda guerra mundial, de acuerdo al plan aceptado, que reorganizado constituye hoy día un alto exponente de mecánica de precisión y en especial en carbonitroración, cementación, temple, recocido de las piezas, gracias a la instalación de los más modernos equipos Homocarb y Homotempreing, provistos de reguladores y registradores automáticos que garantizas durezas elevadísimas, resistencia al desgaste extraordinaria, no produciendo deformaciones de las piezas tratadas ni modificando el grano, que siempre resulta peligroso para la fragilidad de las piezas.

La parte técnica de la empresaestá a cargo del ingeniero José Machalski, del politécnico de Lwów, mientras que la parte administrativa la dirige Antonio Marczyñski ex agregado de la legación de Polonia. Allí trabaja también el técnico Slowikowski.

Otro de los establecimientos que en los últimos años ha tenido un desarrollo muy notable son los laboratorios “Dr. Madaus y Cía.” que producen productos para la medicina biológico-homeopática, iniciado en 1927. Si bien estos productos, sus fórmulas y métodos de fabricación y aplicación, se remontan a muchos años en Europa Central, fueron traídos, aplicados y desarrollados por Estanislao Smoliñski, experto en la materia y verdadero pionero del difícil arte de elaborar estos complejos medicamentos oligodinámicos, como lo consigna el prólogo del Manual para la práctica biológica, editado por varios profesionales argentinos.

Estos laboratorios producen en la actualidad más de setecientos productos homeopáticos habiendo iniciado con mucho éxito la elaboración de cosméticos masca “Oms”. Para independizar sus actividades del mercado extranjero, los laboratorios instalaron en las cercanías de Luján, una quinta de aclimatización de distintas yerbas. El hecho de poseer las materias primas y elaborarlas en el país, ahorra tiempo, disminuye los gastos, conserva la calidad, beneficiándose tanto el enfermo como el erario nacional.

El establecimiento más importante lo dirige la señora Ángela Blumtrit de Roca, poseyendo la planta fabril de aceite comestible tostadoras de café, como también una serie de establecimientos llamados “cosechera” diseminados por toda la Capital, como también en las ciudades más importantes, como Córdoba, Santa Fe, Rosario, Tucumán, La Plata y otras.

Tampoco faltan en este lapso médicos polacos.

El doctor Flokstrump es cancerólogo; el doctor Mauricio Urstein, psiquiatra, quien publicó aquí alguno de sus trabajos; el doctor Venceslao Radecki, además de su labor de divulgación, es autor de más de cincuenta trabajos científicos, algunos editados en colaboración con los doctores Bogucka, G. de Bezende, Nilton Campos, Lucila Tavares, C. Paysse, A. Roche, mientras su señora esposa editó unos veinte trabajos, todos sobre la especialidad algunos de ellos ya en Polonia en 1917, y los últimos en Buenos Aires donde sigue actuando en el Instituto de Psicología.

Durante muchos años ha actuado entre el mundo artístico y en el Conservatorio Nacional la simpática silueta del profesor Jorge Lalewicz, pianista de renombre mundial, profesor en los conservatorios de Polonia, de Viena, llegado a la República Argentina por el año 1927. Aparte deactividad en el conservatorio nacional, el profesor Lalewicz dirigía su propio instituto de enseñanza de donde han salidos artistas que hoy día ocupan un lugar prominente en el mundo artístico, como ser: Cimaglia Espinosa, Haydée Giordano y otros, para citar tan solo dos.

También actuó en Buenos Aires, en la escena del teatro Colón, la soprano Lidia Kinderman, dedicándose en sus últimos años a la enseñanza del “bel canto”. En el mismo teatro actúa Michael Borowski, Jan Ciepliñski, contratado especialmente en Polonia, como también Jurek Szabelewski, este último durante tan solo algunas temporadas, estableciéndose más tarde en Montevideo.

Llegan también algunos emigrantes que con el tiempo se destacan como hombres de letras, y entre ellos sale al primer plano Floriano Czernyszewicz, agricultor, habitante del rincón polaco arrebatado por los rusos después de la primera guerra mundial, y que no se avenía al sistema. Abandona su tierra, lucha duramente aquí para ganar el sustento como peón del frigorífico, peón del campo, modesto trabajador y cuando se despierta en él la llama del escritor, relator de la vida cotidiana allá lejos, en su rincón natal, sus desvelos y tragedias aquí en busca de una labor posible para su quebrantada salud. Escribe mucho y muy interesante, todo lo que pasó, todo lo que siente, todo lo que ha sufrido.

Segismundo Robak, también emigrante con cierta cultura, escribe novelas tomando como fondo el trabajo del campo y la vida misma del agricultor novel en el clima y aprendiz de los cultivos que le tocó sembrar. Valdemar Taworski, uno de los mejores redactores que hemos tenido, poeta festivo, autor de una seri de siluetas de los miembros de la colectividad, diplomáticos, empresarios, que publicaba conjuntamente con las caricaturas muy bien tomadas, siempre en versos muy festejados por los lectores.

A este grupo pertenecen también Ipochorski-Lenkiewicz y Francisco Derkowski’.

Fuente: “Los polacos en la República Argentina y América del Sur. Dede el año 1812”, de

Estanislao P. Pyzik

Etiquetas