Entrevista a Juan José Okęcki, miembro de ACAP, acerca de la Batalla de Jutlandia
Artículos
Su tío abuelo, Ian Maria Horodyski, sin disparar un solo tiro, influyó decisivamente en la mayor batalla naval de la Primera Guerra Mundial y en el camino hacia la independencia de Polonia.
La Batalla de Jutlandia (31 de mayo – 1 de junio de 1916) fue el mayor enfrentamiento naval de la Primera Guerra Mundial. Se libró en el Mar del Norte entre las flotas del Imperio Alemán y las del Reino Unido.
Si bien los británicos sufrieron mayores pérdidas materiales, la flota alemana quedó seriamente dañada y se vio obligada a retirarse, lo que confirmó el dominio naval británico y consolidó el bloqueo marítimo sobre Alemania. De este modo, se trató de una victoria táctica alemana, pero de una victoria estratégica británica, un nivel superior en términos militares.
El plan alemán consistía en emboscar a la flota británica. Sin embargo, gracias a información clave proporcionada por un enigmático polaco, el resultado fue exactamente el inverso: los cazadores terminaron siendo las presas. Algunos historiadores opinan que los británicos detectaron mensajes radiofónicos alemanes, pero nuestra versión es bastante más simple.
Juan José Okęcki, presidente de la Asociación Cultural Argentino-Polaca (ACAP) entre 2019 y abril de 2025 y destacado miembro de nuestra colectividad, nos relata el concluyente papel que desempeñó su tío abuelo en este episodio crucial de la historia mundial.
ENTREVISTA
ACH: Para comenzar, ¿podría contarnos cómo se llamaba su tío abuelo y a qué rama de la familia Okęcki pertenecía?
JJO: Ante todo, quiero aclarar que algunas de las cosas que voy a contar forman parte de la leyenda familiar, y otras fuentes surgen de escritos de historiadores conocidos sobre la independencia de Polonia que especificaré al final.
Mi tío abuelo Ian Maria Horodyski (1869-1948), era hermano de mi abuela paterna Anna Horodyska y fue padrino de mi Padre Jan Maria Okęcki, nació en La región de Galicia austríaca, miembro de una austera familia rural polaca, falleció en 1948 en su departamento de la rue Marbeuf en Paris y está enterrado en el cementerio de Montmorency donde descansan la mayoría de los polacos fallecidos en Francia.
ACH: Dentro del ámbito familiar, ¿es cierto que era considerado la “oveja negra”? ¿A qué se debía esa percepción?
JJO: Según la tradición familiar no quería estudiar, le gustaba beber y jugar a las cartas, era algo afeminado y había engordado hasta los ciento veinte kilos para no hacer el servicio militar en el ejército austríaco, aunque algunas de estas cosas no parezcan hoy tan reprobables hay que situarse en lugar y época.
ACH: Sabemos que emigró a los Estados Unidos y que allí logró hacer una considerable fortuna. ¿Cómo fue ese proceso y en qué actividades se desenvolvió?
JJO: A los veinte años emigró a los Estados Unidos y comenzó a trabajar en finanzas en New York, ahí descubrió su verdadera vocación, porque luego de 20 años en Wall Street había amasado una regular fortuna y regresó a su casa natal, donde por supuesto le perdonaron todos sus defectos y hasta lo nombraron padrino de bautismo de mi padre, a quien ayudó toda su vida sobre todo en los oscuros tiempos de la segunda guerra mundial.

ACH: ¿De qué manera se produjo su contacto con el servicio secreto de Su Majestad Británica? ¿Fue un acercamiento fortuito o el resultado de una relación previa?
JJO: En 1914 visitó en Roma al General de los jesuitas, padre Ledochowski, también pariente, quien le dijo que, para ayudar a la independencia de su patria Polonia, debía trabajar con los británicos, le presentó al embajador inglés, y le ordenaron instalarse en un hotel de lujo en Ginebra, Suiza, donde se instalaban las mujeres de los altos jefes del ejército y marina alemanes, a recoger información. Los ingleses le tenían una confianza limitada, ya que de entrada sabían que Horodyski ayudaría en la medida que su actividad contribuyera a la independencia de Polonia.
ACH: Se cuenta que la información decisiva sobre los movimientos ultra secretos de la flota alemana la obtuvo a través de las esposas de oficiales alemanes, quienes —en un casino suizo— comentaron en forma de queja el inminente desplazamiento de sus maridos hacia el Mar del Norte. ¿Puede decirse que esa información fue la punta que permitió que la emboscada alemana fracasara y que los cazadores terminaran convertidos en presas?
JJO: Esto no está escrito en ningún trabajo de los historiadores que he leído, pero forma parte de la historia de la familia. A principio de 1916, jugando al bridge con las esposas de tres almirantes alemanes en el hotel de Ginebra, las tres se quejaron que sus maridos habían zarpado con sus buques hacia el golfo de Jutlandia. Horodyski pasó inmediatamente la información a sus contactos en la embajada británica. Y a partir de ahí la flota británica usó esa información para la importante batalla naval.
ACH: Circula una anécdota fascinante según la cual el propio rey habría concedido un título nobiliario a su tío abuelo, nombrándolo conde. ¿Existe fundamento histórico para esta versión?
JJO: La tradición familiar cuenta que luego del triunfo británico el propio rey de Inglaterra le envió una carta de agradecimiento que comenzaba con las palabras ¨dear count¨. Horodyski se consideró ennoblecido desde ese momento y pasó a presentarse a sí mismo como conde. Los trabajos de los historiadores Norman Davies y Paul Latawski lo mencionan siempre como “count Horodyski”, pero por supuesto no mencionan lo que acabo de contar. Me hubiera encantado tener la carta, pero no es así.
ACH: En el plano personal, ¿llegó usted a conocer a su tío abuelo? Sabemos que incluso vivió en su departamento de París durante la realización de su doctorado. ¿Qué recuerdos conserva de esa etapa y de su relación con él?
JJO: Ante todo, quiero destacar que aparte que lo que he contado, Horodyski trabajó durante toda la primera guerra mundial con Paderewski en EEUU y con Roman Dmowski en Gran Bretaña, en misiones muy importantes que contribuyeron a la independencia de Polonia. Para quienes les interese el tema les recomiendo dos articulos: ¨The Poles in Great Britain 1914-1919” del gran historiador Norman Davies y ”Count ‘s Horodyski’s plan to set Europe Ablaze” del historiador americano Paul Latawski. Se encuentran fácilmente en google.
En el plano personal no conocí a mi tío abuelo, quien falleció tres años antes que yo naciera, pero quiero destacar que ayudó mucho a mi padre en el periodo 1940-44 cuando papá estuvo con el ejército polaco en Escocia. Y muchos años después viviendo yo en Paris, almorzaba cada domingo en su departamento de la rue Marbeuf, que quedó en propiedad de una tía mía.
ACH: Muchas gracias, doctor, por compartir con nosotros esta historia extraordinaria.
JJO: El agradecido soy yo, pienso que debe haber muchos héroes anónimos con el tío Ian que la historia no ha conocido o ha olvidado.
Abreviaturas:
ACH: Andrés Chowanczak
JJO: Juan José Okęcki
Fotografías:
- A la izquierda: el Capitán Jan María Okęcki, padre de nuestro entrevistado; a la derecha: su tío abuelo, Ian Maria Horodyski en su departamento de la rue Marbeuf Paris. Imagen: gentileza del Dr. Juan José Okęcki.

Andrés Chowanczak
Vicepresidente de la Unión de los Polacos en la República Argentina




