27/08/2026

Goliat: la máquina de destrucción no tripulada alemana que enfrentaron los soldados de la AK

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DURANTE EL LEVANTAMIENTO DE VARSOVIA

Cuando el 1 de agosto de 1944, a las 17:00, sonó en Varsovia la hora W, la Armia Krajowa (AK) inició la lucha por liberar la capital de la ocupación alemana. Los insurgentes disponían de un armamento muy inferior al de las fuerzas alemanas, que emplearon contra la ciudad artillería, aviación, carros blindados y también armas especiales concebidas para destruir posiciones fortificadas.

Entre estas armas hubo una particularmente inquietante: el Goliat, denominado en alemán Leichter Ladungsträger Goliath, una pequeña mina autopropulsada y teledirigida que transportaba una carga explosiva hasta el objetivo. Su aspecto podía resultar casi insignificante frente a un tanque, pero su misión era precisamente lo contrario: acercarse a una barricada, edificio o posición de resistencia y destruirla mediante una potente explosión.

Una máquina sin conductor

El origen del Goliat se remonta a 1940, cuando la empresa alemana Borgward, de Bremen, recibió del Heereswaffenamt —la Oficina de Armamento del Ejército— el encargo de desarrollar un vehículo pequeño, no tripulado y capaz de transportar explosivos. La primera versión fabricada en serie fue el Sd.Kfz. 302, impulsado por motores eléctricos. Posteriormente apareció el Sd.Kfz. 303, equipado con un motor de gasolina y una carga explosiva mayor.

El principio de funcionamiento era sencillo. El vehículo avanzaba sobre orugas mientras detrás de él se desenrollaba un cable de control de varios cientos de metros, que transmitía las órdenes de dirección y permitía activar la detonación. El modelo Sd. Kfz. 303 A pesaba aproximadamente 365 kilogramos, medía 1,62 metros de largo y podía transportar 75 kilogramos de explosivos. Alcanzaba una velocidad máxima de unos 10-11 km/h.

En marzo de 1944, el régimen alemán adoptó oficialmente el nombre “Goliath”. La denominación bíblica resultaba apropiada para un arma cuya función era enfrentarse a obstáculos y posiciones que, desde la perspectiva alemana, debían ser aplastados por la fuerza.

El Goliat llega a Varsovia

Después del comienzo del Levantamiento, el mando alemán decidió reforzar las tropas que combatían en Varsovia con unidades dotadas de armamento especial. El 8 de agosto de 1944 llegó a Pruszków el 500.º Batallón Motorizado de Zapadores de Asalto, que debía contar con 60 portadores de cargas explosivas Sd. Kfz. 303 “Goliath”.

El primer empleo documentado del Goliat en Varsovia tuvo lugar el 11 de agosto, aproximadamente a las ocho de la mañana. Zapadores alemanes de la 2.ª compañía del 500.º Batallón dirigieron dos Sd.Kfz. 303 contra las posiciones del Zgrupowanie AK “Radosław”, en la intersección de las calles Okopowa y Dzika.

Tres días más tarde, el 14 de agosto, los alemanes utilizaron nuevamente el arma contra una importante barricada en la zona de Muranów, en el cruce de Sierakowska y Żoliborska, defendida por los soldados del Zgrupowanie AK “Leśnik”, comandado por el teniente coronel Jan Szypowski “Leśnik”.

“Leśnik” contra el Goliat

Lo que sucedió entonces constituye uno de los episodios más llamativos de la lucha contra esta arma.

Szypowski, que durante la ocupación había sido jefe del Servicio de Armamento del Estado Mayor de la ZWZ y posteriormente de la AK, se expuso personalmente al fuego enemigo y consiguió inmovilizar el Goliat antes de que alcanzara la barricada. El vehículo fue posteriormente retirado del campo de batalla utilizando prisioneros alemanes y se consiguió extraer toda su carga explosiva.

Pero Szypowski no se limitó a capturar el arma. Después de estudiar cuidadosamente su construcción, elaboró una instrucción especial para combatir y desarmar los Goliat, que fue incorporada como anexo a la orden diaria del Grupo AK “Północ” del 17 de agosto de 1944.

El Goliat capturado quedó abandonado en las ruinas de una cochera de tranvías de Muranów. Allí sobrevivió hasta el final de la ocupación alemana. Después de la guerra fue encontrado durante los trabajos de limpieza y trasladado al Museo del Ejército Polaco, donde permanece como uno de los objetos más singulares vinculados con el Levantamiento.

El propio Museo del Levantamiento de Varsovia recuerda a Jan Szypowski “Leśnik” precisamente por haber neutralizado personalmente una mina autopropulsada Goliat y por haber elaborado posteriormente las instrucciones para su desarme.

“Se necesitaban tiradores de excelente puntería”

El Goliat tenía, sin embargo, una debilidad fundamental: dependía de su cable de control. Si éste era cortado, el operador alemán perdía la capacidad de dirigir el vehículo y, en consecuencia, de llevarlo hasta su objetivo.

Mi padre, excombatiente de la Armia Krajowa, recordaba perfectamente la amenaza que representaban estas pequeñas máquinas. Según su relato, “se requerían tiradores con excelente puntería” para poder cortar de un disparo los cables que controlaban al Goliat.

Aquel recuerdo permite comprender la diferencia entre la teoría y la realidad del combate. Sobre el papel, el cable constituía una vulnerabilidad evidente; en las calles de Varsovia, localizarlo entre los escombros y acertarle bajo el fuego enemigo exigía una extraordinaria precisión, sangre fría y valor. Los defensores debían detener la máquina antes de que alcanzara la barricada, mientras el enemigo intentaba proteger a los hombres que la dirigían.

La experiencia adquirida por los insurgentes permitió aprovechar esa vulnerabilidad. El Goliat no era invulnerable, y el conocimiento de su funcionamiento se transformó rápidamente en una nueva herramienta de defensa.

Una tecnología que anticipaba el futuro

El Goliat fue uno de los primeros sistemas de combate terrestre no tripulados y controlados a distancia utilizados de manera operacional. Aunque rudimentario en comparación con los actuales vehículos terrestres no tripulados y sistemas robóticos militares, su concepto anticipaba una característica fundamental de la guerra moderna: llevar el explosivo hasta el objetivo sin exponer directamente al operador.

Durante el Levantamiento de Varsovia, sin embargo, el Goliat no fue una curiosidad tecnológica. Fue empleado por las fuerzas alemanas como parte de su enorme superioridad material para destruir las posiciones de la resistencia polaca.

El título de la obra de Norbert Bączyk y Grzegorz Jasiński, Dawid kontra Goliat resulta, por ello, especialmente simbólico. Su investigación demuestra que los alemanes utilizaron en Varsovia numerosos medios de combate especiales, algunos experimentales, entre ellos las minas autopropulsadas Goliat y los mayores vehículos teledirigidos Borgward B IV, que no deben confundirse con aquellos.

El pequeño Goliat avanzaba lentamente entre las ruinas de Varsovia arrastrando su cable. Del otro lado de la barricada, un tirador buscaba aquel delgado vínculo que lo unía con su operador.

A veces, para detener una máquina creada para destruir una barricada, bastaba una bala. Pero había que tener la precisión y el coraje necesarios para acertar.

Fotografías:

  1. Goliat. Museo del Museo del Levantamiento de Varsovia. Autor: Andrés Chowanczak.
  2. Control del Goliat. Museo del Museo del Levantamiento de Varsovia. Autor: Andrés Chowanczak.
  3. Parte de la oruga de un Goliat en una pared (exterior) de la Catedral de San Juan. Autor: Andrés Chowanczak.
  4. Soldados alemanes preparan un Goliat. Museo del Museo del Levantamiento de Varsovia. Autor: Andrés Chowanczak.

Bibliografía y fuentes:

Fuentes institucionales

  • Muzeum Wojska Polskiego w Warszawie, Mariusz Skotnicki, Pojazd gąsienicowy Sd.Kfz. 303 A „Goliath”, ficha histórica y técnica del Museo del Ejército Polaco.
  • Muzeum Powstania Warszawskiego, materiales de colección y documentación sobre el teniente coronel Jan Szypowski “Leśnik” y la neutralización del Goliat.
  • Instytut Pamięci Narodowej (IPN), materiales históricos sobre el Levantamiento de Varsovia y publicaciones del IPN relativas al armamento y los medios de combate empleados durante la insurrección.

Libros especializados

  • Bączyk, Norbert; Jasiński, Grzegorz, Dawid kontra Goliat. Niemieckie specjalne środki bojowe w Powstaniu Warszawskim, Warszawa, Instytut Solidarności i Męstwa im. Witolda Pileckiego, 2020, 442 pp. ISBN 978-83-66340-30-5. Es la obra especializada fundamental sobre los medios especiales de combate alemanes empleados durante el Levantamiento.
  • Jentz, Thomas L., Panzer Tracts No. 14: Gepanzerte Pionier-Fahrzeuge (Armored Combat Engineer Vehicles: Goliath to Räumer S.), Darlington Productions, 1998. ISBN 1-892848-00-7. Estudio técnico especializado sobre los vehículos de ingenieros y demolición alemanes, incluido el Goliat.

Testimonio oral

  • Testimonio familiar del padre del autor, excombatiente de la Armia Krajowa, sobre el empleo del Goliat y la necesidad de tiradores de excelente puntería para cortar sus cables de control.

Andrés Chowanczak

Embajador de la Historia Polaca